Un interesante arco quizás salido del taller del Maestro J.B. Vuillaume
(1798–1875), y que presentaba un serio desgaste y pérdida de los ojos
decorativos de madreperla. Tras sucesivos encerdados, el interior de la
nuez estaba tan deteriorado que no quedaba suficiente pared para alojar
ojos nuevos y los existentes quedaban al aire (ver foto). Esta compleja
restauración supuso los siguientes pasos: